«... Y hubo un gran terremoto. El sol se volvió negro, como ropa de luto; toda la luna se volvió roja, como la sangre, y las estrellas cayeron del cielo a la tierra...». (Apocalipsis 6,12-13).
Final de un universo cerrado
Tras una expansión cada vez más lenta, el universo comenzará una fase de contracción, pasando por las mismas fases que experimentó en su crecimiento pero en orden contrario. Según una curiosa teoría, llegados a este punto los acontecimientos se sucederán en sentido inverso a como se vivieron en los tiempos de expansión, es decir, y por poner algunos ejemplos cercanos: en lugar de nacer saldríamos de nuestras tumbas y tras una vida antagónica a la normal volveríamos al útero de nuestras madres; la lluvia sería hacia arriba y el alimento saldría de nuestro estomago en lugar de ser ingerido; los goles saldrían de la portería de fútbol en lugar de entrar. Esto supondría que la entropía también funcionaría al revés, de forma que comenzaría a disminuir, invirtiendo la segunda ley de la termodinámica. Lógicamente, esta teoría no es fácil de comprobar experimentalmente. Sea como sea, el universo volverá a contraerse en un único punto, en un proceso que se suele denominar Big Crunch, algo así como gran crujido, y se cree que con posterioridad volvería a renacer en una nueva explosión. Esto sería lo más parecido a un universo eterno, con sucesivas “muertes” y “nacimientos”
Final de un universo abierto
Los cálculos más recientes indican que dentro de aproximadamente un trillón de años (un 1 seguido de 18 ceros) la materia de las galaxias habrá sido absorbida en su gran mayoría por gigantescos agujeros negros, por lo que el cielo estrellado del que disfrutamos ahora en las noches claras habrá dejado de existir. La materia acabará en agujeros negros supermasivos como el de esta representación La poca materia que escape a esto, mucho tiempo después, dentro de 100 billones de trillones de años (un 1 seguido de 32 ceros) habrá ido sufriendo un proceso según el cual sus principales componentes, los protones, se descompondrán. Este es un hecho bastante aceptado, aunque todavía no se ha demostrado de manera experimental que los protones cuenten con una vida finita, pero se está en ello Finalmente, según el eminente físico Stephen Hawking, también los agujeros negros tienen un final, dado que emiten radiación que les va restando masa, y llegado un momento ni si quiera quedarán estos cuerpos súper masivos en el universo. Dentro de 1 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 de años (año arriba, año abajo) no quedará ninguna estructura actual del universo y sólo subsistirá una radiación cada vez más dispersa y desordenada. Será el triunfo final de la entropía.
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