jueves, 7 de mayo de 2009
JAPON Y BOLIVIA
>>> recuerden q Bolivia fue unos de los primeros paises q declaro la guerra al eje,tambien uno de los primeros en recibirlos y tenderles la mano como amigos, pero ahora agradecemos de todo corazon ese pueblo pujante del sol naciente….
miércoles, 6 de mayo de 2009
Japoneses celebran 110 años de su llegada a Bolivia

Los residentes japoneses, el pasado martes 24, celebraron 110 años de su llegada a Bolivia, en un acto especial realizado en su sede, en la ciudad de La Paz.
El presidente de la Sociedad Japonesa en La Paz, Santiago Atsuro, fue el responsable de hacer una breve reseña histórica de la interesante llegada y estadía de los japoneses en Bolivia.
Indicó que la inmigración japonesa en Bolivia se inició en 1899 con la llegada de 91 orientales, en septiembre de ese año, a la localidad de Sorata, los que formaban parte de los 790 que arribaron a Perú.
Esa llegada está comprobada por el censo general de población realizado al año siguiente, que registra a 79 japoneses que vivían en Bolivia, grupo que inicialmente había llegado al Perú, pero debido a las malas condiciones de trabajo y estafa de la que fueron víctimas en sus contratos de trabajo, fue que se dirigieron a la región del Amazonas boliviano, que aquella época se encontraba en pleno auge por el caucho.
Después de esos primeros inmigrantes hubo muchos japoneses que llegaron también a las regiones de explotación del caucho, principalmente en los departamentos de Beni y Pando.
Más tarde, con la caída de los precios del caucho, los inmigrantes japoneses se fueron cambiando a otros rubros, muchos estableciéndose en los departamentos mencionados y otros en los departamentos de La Paz y Santa Cruz.
Llegaron a desarrollar diversas actividades económicas en esa etapa, pero principalmente sobresalieron en las actividades de comercio, administración de cafés y restaurantes en la ciudad de La Paz, llegando a ocupar uno de los lugares más privilegiados de la zona comercial de la ciudad.
Sin embargo, la inmigración japonesa fue interrumpida cuando Bolivia llegó a formar parte del grupo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y, rompió relaciones con el Japón. Como consecuencia, 29 japoneses fueron deportados a los campos de concentración de los Estados Unidos, perdiendo sus propiedades en Bolivia y aunque el número de deportados al país del Norte fue relativamente pequeño, los demás inmigrantes que lograron eludir la deportación se vieron forzados a liquidar sus propiedades y escaparse de las ciudades para refugiarse en el campo.
No obstante, existió una persecución de los inmigrantes japoneses, muchos recibieron apoyo de sus amigos bolivianos, que colaboraron para refugiarlos en las áreas rurales.
A la conclusión de la guerra, la mayoría de los deportados se fueron al Japón y algunos regresaron a Bolivia para reiniciar sus actividades.
Restablecidas las relaciones diplomáticas y debido a la grave crisis económica en Japón, después de la derrota en la guerra y el retorno de sus soldados que no encontraban trabajo y por otro lado, el plan de desarrollo financiero en el oriente boliviano, se desarrolló la inmigración colectiva planificada con el apoyo de ambos gobiernos, como consecuencia se establecieron las colonias Okinawa y San Juan de Yapacaní en Santa Cruz.
Desde ese entonces, las colonias y actividades económicas de los japoneses han ido creciendo, hasta convertirse en grandes industrias, que coadyuvan en el desarrollo de Bolivia.
lunes, 4 de mayo de 2009
Virus porcinus
La gripe porcina ya tiene su videojuegoSe trata de Swinefighter( http://www.swinefighter.com/ ), realizado por una empresa californiana, donde uno debe "vacunar" a los cerdos alados que desparraman el virus por el mundo.
"El virus está fuera de control, acabemos con él", dice la pantalla inicial del videojuego, que en su contador asegura que ya casi 9 millones de "virus destruidos". Además, en la página hay anuncios de cómo prevenir la infección y un link para donar dinero a la cruz roja.
miércoles, 29 de abril de 2009
RAMSES II breve historia

Nieto de Ramsés I e hijo de Seti I, se cree que Ramsés II no había sido el primogénito del faraón, sino que tenía un hermano mayor cuyo nombre no ha perdurado. Pero su padre quiso asegurar la sucesión en vida designándole heredero y vinculándolo al poder en calidad de corregente.
Al joven príncipe le fue otorgado entonces un palacio real y un importante harén, y debió acompañar a Seti en las campañas militares emprendidas para sofocar las rebeliones en Palestina y Siria. También lo secundó en la guerra contra los hititas que habían ocupado los territorios de Siria.
De modo que cuando en 1301 llegó al trono, poseía ya una vasta experiencia militar, a pesar de su extrema juventud. Al nacer había recibido el nombre de Ramsés -II que ha conservado la historia-, y en la ceremonia de coronación, además de recibir el cetro y el látigo (las insignias sagradas destinadas a introducirle en el rango de los grandes dioses), le fueron otorgados cuatro nombres: «toro potente armado de la justicia», «defensor de Egipto», «rico en años y en victorias» y «elegido de Ra». A partir de ese momento su vida fue la de un rey-dios, hijo de dioses, objeto de culto y adoración general.
Fue un faraón tan absoluto como su padre y llegó a identificarse con Dios más que los gobernantes anteriores. La distancia que lo separaba del pueblo era aún mayor que la de Keops.
Ramsés y Nefertari
Comenzó su reinado con el traslado de la capital desde Tebas hasta Tanis, en el delta, a fin de situar la residencia real cerca del punto de mayor peligro para el imperio, la frontera con Asia. Sus primeras campañas militares se dirigieron a recobrar las fértiles tierras de «entre ríos», en los valles de los ríos Tigris y Éufrates, y ya en el cuarto año de su reinado comenzaron las incursiones por Asia.
La primera de ellas tuvo como objeto someter Palestina, a fin de obtener una base de operaciones que le permitiera invadir Siria, tal como había hecho su padre con relativo éxito. Al año siguiente, los hititas allí instalados le dejaron avanzar hasta el río Orontes, a los pies de las murallas de Kadesh, donde fue cercado por el ejército enemigo. Creyendo haber ganado la batalla, los hititas intentaron el asalto al fortín del faraón para repartírselo. En medio de la confusión, Ramsés cargó contra ellos y transformó la derrota en una relativa victoria.
Su hazaña en Kadesh se cantó en una de las muestras más brillantes de la poesía épica egipcia: el Poema de Kadesh, profusamente grabado en los templos.
Trece años después de la batalla de Kadesh, en 1294, logró firmar un tratado de paz, el primero del que se tiene noticia histórica, con el rey hitita Hattusil. Dicho tratado se vio reforzado una década más tarde merced a los sucesivos matrimonios de Ramsés con dos hijas del rey.
Consolidadas las relaciones entre ambos imperios y apaciguados los problemas de fronteras, la gestión de Ramsés dio a su reinado la imagen de esplendor legada a la posteridad. Dada la prosperidad del país, se supone que fue un administrador competente y un rey popular: su nombre se encuentra en todos los monumentos de Egipto y Nubia. Su instinto lo llevó a convertirse en el «rey constructor» por excelencia: engrandeció Tebas, completó el templo funerario de Luxor, erigió el Ramesseum, terminó la sala hipóstila de Karnak e hizo importantes reformas en el templo de Amenofis III.
Su familia comprendía varias esposas: la primera y quizá favorita fue Nefertari, que murió tempranamente. Otras reinas fueron Isinofre, que le dio cuatro hijos -entre ellos Merenpta, el sucesor-, y las princesas hititas Merytamun y Matnefrure.
El faraón poseía también un vasto harén y se dice que en su larga vida llegó a tener más de cien hijos.
A su reinado corresponde, según sostienen algunos historiadores, el primer «éxodo» de los judíos. Ramsés el Grande, tuvo, por otra parte, un destino extraño: su existencia fue tan larga que sobrevivió a muchos de sus descendientes, entre ellos a su hijo favorito Khaem-uaset, reputado mago y gran sacerdote de Ptah. Murió casi centenario y su momia, descubierta en 1881, es la de un hombre viejo, de cara alargada y nariz prominente. Fue sin duda el último gran faraón, ya que sus sucesores, Merenpta y Ramsés III, se vieron obligados a llevar una política defensiva para mantener la soberanía en Palestina.
Posteriormente, la decadencia interna habría de terminar con el poder de Egipto más allá de sus fronteras.
CAMARON BOLIVIANO
La producción del único criador de camarones del departamento satisface apenas la demanda de los pobladores de San Juan de Yapacaní. El precio es la mitad de los importados y el sabor no tiene nada que envidiarles. Los proveedores locales están interesados en comprar la producción. Se trata del camarón gigante de Malasia o camarón azul, muy apreciado en Estados Unidos y en AsiaSi no fuera por los terroristas de Sendero Luminoso, Gustavo Mizushima no estaría criando peces y camarones. Hasta donde se sabe, es el único que actualmente está dedicándose a la actividad en Santa Cruz. "Lo ha intentado varias veces", dice Florencia Lovardo, una de las pioneras de la venta de camarones. Hace 18 años no había ninguna tienda que venda estos productos en la ciudad. Ocasionalmente, alguien que regresaba del exterior los traía, y Florencia empezó de esa manera antes de abrir Don Camarón, la primera tienda local. Por esa misma época, Gustavo Mizushima ya estaba regresando a San Juan de Yapacaní, donde se instalaron, en 1955, 87 japoneses en un proyecto de inmigración aprobado por el Gobierno. Ese grupo es el llamado 'No. 0' o 'inmigrantes Nishikawa'.
La historia empieza con Katashi Mizushima, padre de Gustavo. Actualmente, Katashi tiene 75 años, y llegó a la entonces inaccesible e insalubre zona cuando el pequeño Gustavo no había cumplido su segundo cumpleaños. El anciano aún extraña la zona agrícola de Okayama, donde nació. Padre e hijo sueñan con tener un terreno en la zona de Samaipata, que es 'igualinga' a la tierra de sus ancestros. No fue fácil para estas familias comenzar a progresar. No había caminos y la zona estaba llena de sanguijuelas. Una de ellas se adhirió a la uretra de Gustavo, que se retuerce con el doloroso recuerdo al narrar cómo su padre tuvo que arrancarla. Los boros o larvas de mosca crecían en las narices, nalgas y piernas de los inmigrantes. Gustavo ya ha perdido la cuenta de cuántos tuvo. Así llegó a su juventud y al colegio Muyurina. Luego, gracias a una beca del gobierno japonés, se especializó en el sexaje de pollos. En 1979 había concluido el examen internacional y llegó a Lima. En la capital peruana trabajó durante algún tiempo hasta que fue contratado por la avícola San Fernando, manejada por el poderoso grupo Ikeda. Ese lapso duró 11 años. Se casó con una nissei (descendiente de japoneses) peruana cuyo padre es chino. Tuvo su primer hijo. Eran años felices, porque tenía 20 días para disponer de su tiempo antes de que nacieran los pollitos a los que debía revisar. En ese tiempo viajó por toda Sudamérica en motocicleta.
Por entonces, el presidente de Perú, Alberto Fujimori, gozaba del triunfo contra Sendero Luminoso, cuyos integrantes fueron abatidos en la embajada japonesa en la capital peruana. Poco después, empezaron las amenazas contra la familia Mizushima. 'Andate chino'; 'Volvé a tu país', le decían los anónimos. Luego, una sede social fue blanco de un ataque terrorista donde Gustavo perdió a tres amigos. La noche anterior había estado en ese lugar, departiendo con sus conocidos. Decidió volver.
En San Juan, su padre cultivaba arroz, maíz y soya. También producían, principalmente para consumo propio, tomates, arvejas, cebollas y zanahorias. Todo se fumiga con productos naturales, como la nicotina que extrae de las montañas de chala de arroz gracias a un sencillo filtro de humo. Pero claro, pese a que algunos estudiosos catalogaron la zona como selva tropical húmeda, en realidad es una sabana tropical con las estaciones de lluvia y sequía muy marcadas. No hay muchos cursos de agua en el lugar, así que las inundaciones invaden bastante territorio.
El problema del agua fue, paradójicamente, lo que facilitó la cría de los camarones. Katashi perforó un pozo y, casualmente, dio con una vena subterránea y el líquido empezó a surgir. Inmediatamente llamó a su hijo y le contó que el agua manaba a borbotones. "En ese momento supe que tenía que dedicarme al pacú y a los camarones", recuerda Gustavo.
Katashi Mizushima llegó a mediados de los años 50, cuando se fundó la colonia japonesa San Juan de Yapacaní. Tiene un ‘pesque y pague’Con 25.000 litros por hora, cualquier proyecto de piscicultura está destinado al éxito. Claro que hace falta voluntad y conocimiento. Gustavo los tiene, aunque le gusta hablar, medio en serio y medio en broma, mal de sí mismo: "Katashi es más valiente que su hijo, que es flojo", "Mis hijos salieron inteligentes como su mamá, porque el padre es medio bruto". En realidad, su lucidez lo ha llevado a conservar más de 18 hectáreas de monte virgen. Uno de los orgullos que tiene en el lugar es un bibosi que fácilmente supera los 500 años de edad. Para abrazarlo hacen falta 16 personas. "No es que el agua surja así nomás. El bosque atrae la humedad y parte se queda en el suelo. Por eso el agua puede surgir todo el tiempo. Nunca voy a tumbar este monte", dice.
El camarón 'CAMBA'
"Tengo experiencia. Nací en Japón, crecí en Bolivia y mi mujer es peruana con descendencia china. Por eso crucé los camarones que crecen en Brasil y Perú, y de ellos salió este camarón camba", bromea. La especie que crece en San Juan de Yapacaní no es la misma que se vende en tiendas como El langostino de Oro o Don Camarón. El camarón gigante de Malasia o Macrobrachium rosenbergii es el que ha escogido Mizushima para criar. La historia cuenta que esta especie se hizo famosa a principios de los años 70, cuando Shao-Wen Ling descubrió cómo criar a los bebés para que se conviertan en ejemplares juveniles. A los seis o nueve meses, ya pueden llegar a una edad 'comercial', cuando tienen entre 30 y 40 gramos. Actualmente hay 180 madres en gestación en la poza. "No hay que sacudir el agua. Tienen que estar tranquilas", explica Mizushima. En octubre ya tienen que estar liberados los huevos, que luego son llevados a una incubadora. No pueden crecer en agua dulce; en ese medio apenas sobreviven dos horas, así que necesitan un ambiente con 60% de agua dulce y 40% de sal. Ahí nacen. En su medio natural, a los 23 días comienzan a arribar a los cursos de agua dulce. Hasta 200 kilómetros se internan en los ríos estas larvas de dos centímetros. "El rango óptimo de temperatura del agua para el normal desarrollo de estas especie es de 24 a 31 grados centígrados; temperaturas superiores causan estrés y temperaturas inferiores generan un crecimiento lento. Mueren a temperaturas de 12 grados centígrados", dice un informe presentado en un congreso por Mizushima. No se puede aplicar demasiado alimento, porque el medio acuático se contamina y puede ocasionar enfermedades. Tampoco se puede suministrar poco alimento, porque el crecimiento -y las ganancias- se retardan. Además, hay que tener cuidado con los depredadores. Lagartos y lobitos de río intentan 'visitar' las pozas, donde también crecen pacúes, sábalos y tilapias.
Un detalle: la incubadora no está en el mismo terreno que usa la familia Mizushima, sino en el Chapare, en los predios de Udi Vertek, un alemán con el que el criador estableció un convenio.
Estos esfuerzos ya llevan siete años. La siembra de arroz y otros productos, además del negocio de 'pesque y pague' que también maneja la familia, no les deja mucho tiempo. Además, Gustavo es director de la Cooperativa Agropecuaria Integral San Juan de Yapacaní. Las posibilidades de crecimiento son muchas. Se puede decir que el cruceño ya ha desarrollado el gusto por la comida de mar. No fue fácil, y Florencia Lovardo lo sabe. Tuvo que organizar cursos de cocina y mostrar cómo se preparan los diferentes frutos de mar. Los precios también han bajado. Si bien el kilo de cola de langosta cuesta más entre $us 60 y $us 80, hay cajas con una mixtura de mariscos que cuestan Bs 80. Con una de esas cajas se puede preparar una buena paella y dejar satisfechas a ocho personas. Calamares, camarones, pulpo, ostiones, caracoles y sepias son parte de esta deliciosa caja, que se vende en locales como Don Camarón y El langostino de oro. También hay camarones que cuestan Bs 180 por kilo. "Yo veo que, en lugar de langostas, se pueden usar colas grandes de camarón", comenta Florencia Lovardo.
En Santa Cruz se llama camarón casi a todo, pero en España le llaman cigala, y los animalitos precocidos reciben el nombre de gambas; en Argentina, los que tienen mayor tamaño se conocen como langostinos y la convención es que camarón se denomina a todo el que aún conserva la cabeza.
El interés ha empezado. Jorge Cuba empezará, dentro de un año, a producir el camarón gigante, o, como se llama en algunos sitios, camarón azul. Los precios también son prometedores. El camarón que llega del exterior debe ser traído en avión para garantizar que la cadena de frío (-18 grados) no se interrumpa. Por eso puede costar hasta Bs 180, pero un kilo del camarón 'camba', cuyo sabor no está distante del importado, llega a Bs 80. En Paraguay, donde existe una empresa que cría camarones de agua dulce, la demanda ha crecido enormemente, al punto que no se la puede abastecer. El precio es exactamente igual al que tiene el kilo en la colonia San Juan de Yapacaní: $us 10. Allá se producen diez toneladas por zafra, mientras que Mizushima produce 350 kilos cada mes. Pero no hay que olvidar que no se trata sólo de dinero, sino de salud. El camarón tiene vitaminas del complejo B, ácido fólico, fósforo y yodo. Sí, tiene bastante colesterol, pero ¿cuándo fue la última vez que lo comió?
martes, 28 de abril de 2009
>> ¿Cómo sera el Fin del Universo?
«... Y hubo un gran terremoto. El sol se volvió negro, como ropa de luto; toda la luna se volvió roja, como la sangre, y las estrellas cayeron del cielo a la tierra...». (Apocalipsis 6,12-13).
Final de un universo cerrado
Tras una expansión cada vez más lenta, el universo comenzará una fase de contracción, pasando por las mismas fases que experimentó en su crecimiento pero en orden contrario. Según una curiosa teoría, llegados a este punto los acontecimientos se sucederán en sentido inverso a como se vivieron en los tiempos de expansión, es decir, y por poner algunos ejemplos cercanos: en lugar de nacer saldríamos de nuestras tumbas y tras una vida antagónica a la normal volveríamos al útero de nuestras madres; la lluvia sería hacia arriba y el alimento saldría de nuestro estomago en lugar de ser ingerido; los goles saldrían de la portería de fútbol en lugar de entrar. Esto supondría que la entropía también funcionaría al revés, de forma que comenzaría a disminuir, invirtiendo la segunda ley de la termodinámica. Lógicamente, esta teoría no es fácil de comprobar experimentalmente. Sea como sea, el universo volverá a contraerse en un único punto, en un proceso que se suele denominar Big Crunch, algo así como gran crujido, y se cree que con posterioridad volvería a renacer en una nueva explosión. Esto sería lo más parecido a un universo eterno, con sucesivas “muertes” y “nacimientos”
Final de un universo abierto
Los cálculos más recientes indican que dentro de aproximadamente un trillón de años (un 1 seguido de 18 ceros) la materia de las galaxias habrá sido absorbida en su gran mayoría por gigantescos agujeros negros, por lo que el cielo estrellado del que disfrutamos ahora en las noches claras habrá dejado de existir. La materia acabará en agujeros negros supermasivos como el de esta representación La poca materia que escape a esto, mucho tiempo después, dentro de 100 billones de trillones de años (un 1 seguido de 32 ceros) habrá ido sufriendo un proceso según el cual sus principales componentes, los protones, se descompondrán. Este es un hecho bastante aceptado, aunque todavía no se ha demostrado de manera experimental que los protones cuenten con una vida finita, pero se está en ello Finalmente, según el eminente físico Stephen Hawking, también los agujeros negros tienen un final, dado que emiten radiación que les va restando masa, y llegado un momento ni si quiera quedarán estos cuerpos súper masivos en el universo. Dentro de 1 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 de años (año arriba, año abajo) no quedará ninguna estructura actual del universo y sólo subsistirá una radiación cada vez más dispersa y desordenada. Será el triunfo final de la entropía.
Final de un universo cerrado
Tras una expansión cada vez más lenta, el universo comenzará una fase de contracción, pasando por las mismas fases que experimentó en su crecimiento pero en orden contrario. Según una curiosa teoría, llegados a este punto los acontecimientos se sucederán en sentido inverso a como se vivieron en los tiempos de expansión, es decir, y por poner algunos ejemplos cercanos: en lugar de nacer saldríamos de nuestras tumbas y tras una vida antagónica a la normal volveríamos al útero de nuestras madres; la lluvia sería hacia arriba y el alimento saldría de nuestro estomago en lugar de ser ingerido; los goles saldrían de la portería de fútbol en lugar de entrar. Esto supondría que la entropía también funcionaría al revés, de forma que comenzaría a disminuir, invirtiendo la segunda ley de la termodinámica. Lógicamente, esta teoría no es fácil de comprobar experimentalmente. Sea como sea, el universo volverá a contraerse en un único punto, en un proceso que se suele denominar Big Crunch, algo así como gran crujido, y se cree que con posterioridad volvería a renacer en una nueva explosión. Esto sería lo más parecido a un universo eterno, con sucesivas “muertes” y “nacimientos”
Final de un universo abierto
Los cálculos más recientes indican que dentro de aproximadamente un trillón de años (un 1 seguido de 18 ceros) la materia de las galaxias habrá sido absorbida en su gran mayoría por gigantescos agujeros negros, por lo que el cielo estrellado del que disfrutamos ahora en las noches claras habrá dejado de existir. La materia acabará en agujeros negros supermasivos como el de esta representación La poca materia que escape a esto, mucho tiempo después, dentro de 100 billones de trillones de años (un 1 seguido de 32 ceros) habrá ido sufriendo un proceso según el cual sus principales componentes, los protones, se descompondrán. Este es un hecho bastante aceptado, aunque todavía no se ha demostrado de manera experimental que los protones cuenten con una vida finita, pero se está en ello Finalmente, según el eminente físico Stephen Hawking, también los agujeros negros tienen un final, dado que emiten radiación que les va restando masa, y llegado un momento ni si quiera quedarán estos cuerpos súper masivos en el universo. Dentro de 1 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 de años (año arriba, año abajo) no quedará ninguna estructura actual del universo y sólo subsistirá una radiación cada vez más dispersa y desordenada. Será el triunfo final de la entropía.
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